En el sur de Francia se alza el puente más alto del mundo, una obra de ingeniería que supera en altura a la mismísima Torre Eiffel de París.
Se trata del Viaducto de Millau, una estructura que cruza el valle del río Tarn, en la región de Aveyron, y que cuenta con pilares que alcanzan los 343 metros de altura, frente a los 330 metros de la Torre Eiffel.
La construcción fue diseñada por el arquitecto británico Norman Foster y el ingeniero Michel Virlogeux. Se inauguró en diciembre de 2004 y desde entonces se convirtió en uno de los referentes mundiales de la ingeniería moderna.

Un puente que atraviesa las nubes
Con una longitud total de 2,46 kilómetros, el viaducto conecta las mesetas de Causse Rouge y Causse du Larzac. En días de niebla, es común ver cómo la calzada queda por encima de las nubes, lo que le da un aspecto casi surreal a quienes lo atraviesan.
El puente no solo destaca por su altura, sino también por su diseño esbelto. Sus siete pilares sostienen una calzada que en su punto más elevado llega a los 270 metros sobre el fondo del valle.
Desde su apertura, el Viaducto de Millau forma parte de la autopista A75 y redujo significativamente los tiempos de viaje entre París y Barcelona, evitando el congestionamiento histórico que se generaba en la ciudad de Millau durante los meses de verano.