Estación de servicio en alerta roja, Imagen generada por IA / ChatGPT
Estación de servicio en alerta roja | Foto: Imagen generada por IA / ChatGPT

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La demanda de gas licuado de petróleo (GLP) en Perú sigue creciendo y se consolida como el combustible más utilizado por los hogares, una parte importante del parque automotor y la industria. Para satisfacer el consumo nacional, el país debe importar más del 40% del GLP necesario.

Desde el 2025, Perú presenta una demanda promedio de 71,000 barriles diarios de GLP, según datos del Ministerio de Energía y Minas (Minem). Este 2026, la demanda ha aumentado un 7% respecto al año anterior, incluso a pesar de incidentes como la rotura del gasoducto de Transportadora de Gas del Perú (TGP), que transporta los líquidos de gas natural desde Camisea.

La oferta local de GLP no logra cubrir el aumento en la demanda. Pluspetrol continúa siendo el principal proveedor nacional, procesando los líquidos de gas natural producidos en el país. Sin embargo, la producción de estos insumos registra una caída: solo en abril de 2026, la producción de líquidos de gas natural alcanzó los 55,704 barriles diarios, un 14% menos que el año anterior. Entre enero y abril recientes, el promedio anual se ubicó en 63,093 barriles diarios, 12.33% menos respecto al mismo periodo del 2025.

El crecimiento sostenido del consumo obligó a Perú a importar volúmenes adicionales de GLP a partir de 2009, luego de abastecer el 100% de la demanda interna hasta el 2008. Entre 2018 y 2020, las importaciones pasaron paulatinamente del 10% al 20% de la demanda. En los años recientes, de 2021 a 2025, la importación representó entre el 20% y el 30% del consumo, y actualmente bordea el 41%, con cerca de 30,000 barriles diarios que deben traerse del extranjero para abastecer el mercado local.

En algunas regiones del país, como Ayacucho, el consumo de GLP se multiplicó por diez en la última década. A noviembre de 2025, según Minem, mientras la demanda total alcanzó los 71,000 barriles diarios, la producción local fue de solo 42,000 barriles diarios, obligando a importar 29,000 barriles adicionales.

Los precios muestran una tendencia al alza. De acuerdo con reportes de Osinergmin, el precio mayorista del GLP de Pluspetrol llegó hasta S/ 4.53 por galón en mayo, superando al precio internacional de referencia (S/ 3.28 por galón). A nivel minorista, el precio del balón de gas doméstico subió 0.28% frente al 2025 y 5.70% en comparación al 2024. Desde abril, el incremento es constante, elevando levemente el promedio minorista. Por su parte, el GLP vehicular se comercializa hoy en S/ 7.65 por galón, aún por encima de los S/ 6.50 de enero, aunque por debajo del pico de S/ 10.50 registrado en marzo.

Riesgos por el aumento de la importación

Erick García Portugal, exdirector general de hidrocarburos del Minem, señaló que la producción nacional permite que Perú aplique precios de paridad de exportación, inferiores a los de importación. Sin embargo, advierte que si la demanda sigue subiendo y la oferta local continúa en descenso, podría ser necesario importar el 100% del GLP, encareciendo los precios debido a los costes de seguros y fletes asociados.

Arturo Vásquez, exviceministro de Energía, alertó que la falta de nuevas inversiones en exploración de reservas de gas, sumada a la declinación de los reservorios de Camisea, podría llevar a Perú a convertirse en un importador neto de GLP. Incluso, advierte que este escenario podría traer problemas adicionales, como la insuficiente logística de almacenamiento, sobre todo en Lima, para manejar mayores volúmenes importados. "No tenemos sistemas descentralizados de almacenamiento y existe un cuello de botella logístico, que se evidenció durante la emergencia por el problema del ducto de Camisea", detalló Vásquez.

La situación se complica con los conflictos internacionales como el del Medio Oriente, donde varios buques han cambiado sus rutas, dejando de priorizar el envío de combustibles a Sudamérica. Por ello, si Perú se convierte en importador total de GLP, se enfrenta no solo a posibles alzas de precios sino también a un riesgo real de desabastecimiento.