Cuando alguien dice "auto eléctrico", rara vez la primera imagen que viene a la mente es un auto que frena mejor que un Fórmula 1. Pero eso es exactamente lo que hace el Rimac Nevera, un hipercoche fabricado en Croacia que en 2023 reescribió casi todo lo que sabíamos sobre rendimiento en línea recta.
Un día, 23 récords
En una pista de pruebas en Alemania, el Nevera consiguió un total de 23 récords de velocidad, aceleración y frenada verificados de forma independiente, todos en la misma jornada. No es un número de marketing: cada uno fue certificado por empresas independientes con equipos de medición reconocidos internacionalmente.

El récord que mejor resume lo que este auto representa es el 0-400-0 km/h. El Nevera completó esa prueba en 29,94 segundos, superando el récord anterior del Koenigsegg Regera, que había necesitado 31,49 segundos en 2019. Y para entender la magnitud de ese número: el Nevera puede llegar a 400 km/h y volver a 0 en menos tiempo del que le tomaba al McLaren F1 alcanzar los 350 km/h.
La paradoja del peso
Lo que hace al Nevera verdaderamente extraordinario no es solo su velocidad, sino la contradicción que representa. El auto llega a 100 km/h en 1,82 segundos, a 200 km/h en 4,42 segundos y a 300 km/h en apenas 9,23 segundos. Números de auto de carreras puro. Pero el Nevera pesa 2.150 kilos, más del doble que un monoplaza de F1.
La explicación está en una ventaja que los motores eléctricos tienen sobre la combustión y que recién ahora el mundo del rendimiento extremo está aprovechando: el frenado regenerativo. Cuando el Nevera desacelera, sus cuatro motores se convierten en generadores que recuperan energía, sumando su fuerza de retención a los discos de carbono-cerámica Brembo. La frenada no solo es brutal, es consistente y repetible sin importar cuántas veces se ejecute.
Después llegó el Nevera R y lo hizo todo de nuevo
En 2025, Rimac no se conformó con sus propios récords. El Nevera R pulverizó 24 récords mundiales y completó el 0-400-0 km/h en 25,79 segundos, más de cuatro segundos por debajo de su predecesor, recuperando además el trono que había perdido brevemente ante el Koenigsegg Jesko Absolut.
La clave de la mejora fue aerodinámica. Un nuevo paquete aerodinámico activo genera un 15% más de carga aerodinámica y mejora la eficiencia general en un 10%, optimizando directamente el rendimiento del frenado regenerativo. En otras palabras: el alerón no solo estabiliza el auto a alta velocidad, también lo ayuda a detenerse antes.
Lo que todo esto significa
Rimac es una empresa fundada hace poco más de una década en un garaje en Zagreb. Su fundador, Mate Rimac, empezó convirtiendo un BMW Serie 3 de 1984 en eléctrico por diversión. Hoy dirige también Bugatti.
El Nevera cuesta alrededor de 2 millones de euros y se fabricaron solo 150 unidades. Pero su legado no es de nicho: es la demostración más contundente que existe de que la era eléctrica no solo llegó al rendimiento extremo, sino que ya lo manda.
Bugatti tardó más de 40 segundos en completar el 0-400-0 km/h en 2017. El Nevera R lo hace en 25. Eso no es evolución. Es otra categoría.