A fines de los años cincuenta, Fiat tenía un problema de catálogo: entre el diminuto 600 y las berlinas medianas como el 1100 había un salto enorme, un vacío que ningún modelo europeo llenaba del todo. Ese hueco terminaría dando origen a un segmento completo, el que hoy conocemos como B, y en España lo llenaría un modelo que se ganó un lugar propio en la memoria colectiva: el SEAT 850.
El Fiat 850 se presentó en Italia en mayo de 1964, con motor trasero, carrocería más espaciosa que el 600 y un maletero digno de ese nombre. SEAT negoció la fabricación bajo licencia y el modelo llegó a España dos años después, presentado el 16 de abril de 1966 en el Salón del Automóvil de Barcelona. Ese mismo día comenzó a venderse, a un precio de 80.000 pesetas franco fábrica, poco menos de 13.000 euros actuales.
Su lanzamiento generó tal expectación que una compradora hizo fila desde las tres de la madrugada para poder entregar su solicitud, convirtiéndose en la primera propietaria oficial de un SEAT 850 en España.

El diseño técnico corrió por cuenta de Dante Giacosa, el mismo responsable del SEAT 600, que llevó el bloque del 600 desde los 767 cc hasta los 843 cc para dotar al nuevo modelo de un carácter algo más enérgico. La carrocería, de dos volúmenes, con un frontal más alto y cuadrado y faros más grandes tomados del Fiat 1100, le dio una personalidad que los españoles bautizaron casi de inmediato con un apodo cariñoso: "culo-pollo".
1966 Un "superseiscientos" para la clase media
La versión inicial, el SEAT 850 Normal, entregaba 37 caballos de potencia y alcanzaba los 125 km/h, con un consumo cercano a los 7,5 litros cada 100 kilómetros. El interior seguía siendo austero para los estándares actuales, pero incorporaba una novedad relevante: calefacción mediante un radiador conectado al circuito de refrigeración del motor, algo que evitaba que entrara al habitáculo el aire sucio proveniente del propulsor trasero.
El contexto económico explica buena parte de su éxito. En 1957, cuando debutó el 600, la renta media anual en España rondaba las 18.472 pesetas; para 1966, ese número casi se había triplicado hasta las 47.652 pesetas. Existía entonces un público que ya no se conformaba con el 600 pero tampoco podía pagar un sedán mediano como el 1500. El 850 llegó exactamente a ocupar ese espacio intermedio, sin pretender jamás reemplazar a su hermano menor: ambos modelos convivieron en el catálogo de SEAT durante ocho años.
Ficha técnica de lanzamiento (SEAT 850 Normal)
- Motor: 4 cilindros en línea, 843 cc, trasero
- Potencia: 37 CV a 8,8:1 de compresión
- Velocidad máxima: 125 km/h
- Precio de lanzamiento: 80.000 pesetas franco fábrica
- Presentación: 16 de abril de 1966, Salón de Barcelona
1967 La gama se multiplica: cuatro puertas, Especial y el primer Coupé
Apenas un año después de su debut, el 850 dio un salto que ningún utilitario español había dado hasta entonces: desarrolló una auténtica gama de carrocerías. Aparecieron dos versiones de cuatro puertas sin equivalente en el catálogo italiano, el "corto", una réplica de la propuesta del carrocero Lombardi fabricada por Carrocerías Railly, y el "largo", con una batalla estirada 15 centímetros y desarrollo íntegramente español a cargo de la firma Inducar. Junto a las berlinas llegó el 850 Especial, con más equipamiento y hasta 47 caballos, además de llantas de 13 pulgadas y frenos de disco delanteros que lo distinguían del resto.
1967 también trajo la variante más aspiracional: el SEAT 850 Coupé, con una silueta mucho más atractiva y carrocería tipo fastback que reducía la resistencia al aire. Fue, junto al Alpine A110 que fabricaba FASA Renault, uno de los pocos deportivos de producción nacional en la península, y su llegada resultó casi una pequeña revolución para un mercado donde un auto pensado solo para el disfrute era todavía un concepto poco común.
El 850 no solo fue el germen de lo que hoy consideramos el segmento B, sino uno de los primeros autos asequibles con una oferta completa de carrocerías pensada para distintos tipos de clientes.
Análisis histórico sobre la trayectoria comercial del modelo
1969 — 1972 El Spider de Bertone y la etapa final
La variante más audaz llegó en 1969: el SEAT 850 Spider, un biplaza descapotable diseñado por Giorgetto Giugiaro durante su paso por Bertone, con motor de 903 cc y 52 caballos capaz de alcanzar los 150 km/h. SEAT no pudo registrar el nombre "Spider" en España, porque Fiat ya lo tenía protegido en el país, así que el apodo terminó imponiéndose por costumbre popular. Solo se fabricaron 2.500 unidades, una cifra que refleja lo arriesgada que fue la apuesta: su precio elevado y su escasa practicidad lo dejaban fuera del alcance de la mayoría de los españoles de la época.
Un año más tarde debutó el Sport Coupé, hermano de carácter aún más deportivo con la misma mecánica de 903 cc que después heredaría el SEAT 127. En 1972, cuando Fiat ya había dado por cerrada la vida comercial del 850 en Italia, SEAT quedó como única fabricante del modelo y lanzó la gama D, que sumó doble circuito de frenos y nuevos detalles estéticos. Para entonces, la oferta se concentraba exclusivamente en las berlinas, ya que las versiones deportivas habían desaparecido del catálogo español.
850 Normal vs. 850 Especial
| 850 Normal | 850 Especial |
|---|---|
| 37 CV | 47 CV |
| 125 km/h | 135 km/h |
| Equipamiento básico | Acabados superiores |
| Frenos de tambor | Frenos de disco delanteros |
El legado: la primera gran familia de SEAT
El SEAT 850 se fabricó en España hasta 1974, con un total de 662.832 unidades producidas a lo largo de ocho años, de las cuales la versión Especial de dos puertas fue, por lejos, la más exitosa comercialmente con cerca de 200.000 ejemplares. Su verdadero aporte, sin embargo, no se mide solo en cifras de ventas: fue el primer modelo de SEAT en construir una gama completa de carrocerías y niveles de equipamiento a partir de una única base mecánica, una fórmula que la marca repetiría después con el 127 y que terminaría de consolidar, ya en 1984, con el Ibiza.
Para cientos de miles de familias españolas que salían de la posguerra, el 850 representó ese primer paso hacia "algo más": más espacio, más motor y más posibilidades de viajar en auto propio, sin dejar nunca de ser accesible. Compartió ocho años de vida comercial con el modelo al que estaba llamado a completar, no a reemplazar, y hoy sigue siendo, para el mundo del automóvil clásico español, uno de los puntos de entrada más queridos y asequibles para empezar a coleccionar.