Una prueba teórica que se estudia, no se aprende
Entre 2020 y 2024, más de tres millones de peruanos rindieron el examen teórico para obtener su licencia de conducir A1. La tasa de aprobación se mantiene en torno al 67%, un número que, a primera vista, podría leerse como señal de un sistema que funciona. El problema es lo que ese número no dice.

Según expertos en seguridad vial, gran parte de los postulantes memoriza el balotario de preguntas sin internalizar las reglas de fondo. El resultado es un conductor que sabe responder correctamente en una pantalla, pero que nunca ha incorporado la doctrina del Reglamento Nacional de Tránsito como criterio de conducta real.
Con solo conocer las preguntas y respuestas, el postulante no interioriza la doctrina del Reglamento Nacional de Tránsito. Hay que buscar que la obtención de la licencia tenga mayor rigor.Luis Quispe Candia
Presidente de la ONG Luz Ámbar
El circuito cerrado: la gran simulación
La prueba práctica se realiza en un circuito cerrado donde la velocidad máxima no supera los 15 km/h. Ningún semáforo real, ningún peatón cruzando, ninguna avenida con tráfico. Para los especialistas, esta condición convierte la evaluación en una ficción que no guarda ninguna relación con el entorno vial peruano.
La paradoja es evidente: en Lima Metropolitana, entre enero y julio de 2025, se registraron 847 accidentes mortales con 1.668 fallecidos, el 93,3% de ellos en zonas urbanas. Las avenidas que producen esas estadísticas son exactamente las que el examen nunca reproduce.
¿Cómo es posible que una persona que nunca ha ido a 80 o 100 km/h obtenga una licencia de conducir? Es irracional otorgar ese beneficio por haber recorrido un circuito a 15 km/h. Eso es un daño tremendo a la seguridad vial del país.
Elvis Santi — Especialista en seguridad vial
Tres problemas que el sistema no resuelve
Exámenes fuera de domicilio.Cada año se rinden más de 90.000 pruebas fuera de la región donde vive el postulante. Provincias como Oxapampa concentran hasta un 80% de evaluados foráneos, lo que sugiere que la elección del centro responde más a facilidades de aprobación que a proximidad geográfica.Escuelas de conducción orientadas al examen.El Ministerio de Transportes y Comunicaciones reconoció que la fiscalización de las escuelas corresponde a la SUTRAN, pero evitó pronunciarse sobre la crítica central: que muchos centros autorizados limitan su enseñanza a prácticas rápidas diseñadas exclusivamente para pasar la prueba.Sin evaluación de competencias emocionales.El examen actual no mide la capacidad del conductor para gestionar el estrés, controlar la agresividad al volante ni tomar decisiones en escenarios de alto riesgo. Habilidades que, en un contexto de tráfico denso como el de Lima, son tan críticas como conocer las señales de tránsito.
¿Qué cambiaría la situación?
Los especialistas consultados coinciden en un diagnóstico común: el sistema de licencias en el Perú está diseñado para aprobar, no para formar conductores. Elevar el rigor del examen teórico más allá de la memorización, reemplazar el circuito cerrado por pruebas en vía pública, e incluir evaluaciones de aptitud emocional son los cambios que señalan como indispensables.
Por su parte, el MTC indicó que trabaja en una modificación al Reglamento Nacional de Licencias para que el balotario esté disponible en lenguas originarias —un avance en materia de inclusión—, aunque sin fecha confirmada para su implementación.
Mientras tanto, las cifras de siniestralidad siguen acumulándose. Y cada nuevo titular de licencia que sale a las avenidas de Lima lo hace habiendo sido evaluado, en el mejor de los casos, a 15 kilómetros por hora.